Nadie sabe nada de…

Últimamente me he dado a la tarea de ver películas por lo menos 5 de las 7 noches a la semana, y entre mi colección encontré una que tenía desde hace ya mucho tiempo, “Nadie sabe nada de Gatos Persas”, una película del director Bahman Ghobadi (“Las tortugas también vuelan”).

Esta película fue ganadora en el 2009 en el Festival de Cannes, “Un Certain Regard” para ser especifica. Fue calificada como “hermosa” alrededor del mundo; y es que sencillamente lo es, no es el sueño que todo chico de una banda desea “ser famoso y que su música se escuche alrededor del mundo”, sino el simple hecho de poder cantar y tocar libremente en el Teherán, pero como esto no es posible buscan otras soluciones.

Dos jóvenes músicos Negar y Ashkan (un chico y una chica) que acaban de salir de la cárcel buscan a toda costa formar su banda de Indie- Rock, su sueño es poder actuar en Europa,  ya que su vida en calidad de clandestinos no les convence del todo.

Hacen un viaje incansable por todo Irán para encontrar músicos e intérpretes pero por una cosa o por otra, no logran reunir más integrantes en su banda, y es que sin dinero, sin pasaportes nada les será fácil.

MI EXPERIENCIA.

La  película está basada en una historia, personajes y lugares reales, la disfrute demasiado,  es  bastante diferente a lo que he visto y sencillamente ver los límites  que tiene un país con su gente es verdaderamente triste, pero el contraste de la lucha interminable por hacer lo que se quiere es verdaderamente asombrosa, Ghobadi  retoma la esencia de la historia de Negar y Ashkan,  donde la música de influencia occidental está más que prohibida, esto los  lleva a  un recorrido musical en el que se retrata la realidad clandestina de todos los que se atreven a arriesgar su libertad por hacer música.

 Las canciones son los personajes que sobresalen. Cada una con una personalidad y una pasión que se transmite no sólo a través de unas notas de impecable ejecución y sentimiento. También sus letras parecen retratos biográficos del deseo. Se disfruta el collage de musical que acompaña la película.

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El Servicio Postal

Ben Gibbard es uno de esos músicos que no se apegan a un solo sonido, con su banda Death Cab for Cutie ha creado cosas geniales del tipo “indie rock” (como lo llaman muchos), pero cuando sus inquietudes llegaron a ser plasmadas, nos entrego algo que va mas allá de lo que hace cualquier músico solista cuando nos complace con un disco dizque diferente a lo que hace con su banda.

The Postal Service es el nombre de su proyecto, que de inicio iba como solista, más adelante se le unió el productor Jimmy Tamborello con quien comparte los créditos mas grandes.  Jenny Lewis (cantante solista y vocalista de Rilo Kiley) también se les ha unido, además de Jen Wood y Chris Walla (productor de Death Cab for Cutie).

El sonido, a diferencia de lo que muchos pensarían debido a su trayectoria musical, tiene tintes mas electrónicos, “indietronica” podríamos llamar a su música si necesitáramos encasillarlos.  Las atmosferas en cada track te incitan a caminar por la noche y mirar al cielo mientras escuchas las dulces melodías producidas por cada beat.

Sin duda The Postal Service es una de esas bandas infaltables en tu colección, lo que crearon estos músicos es algo totalmente diferente a lo que habían hecho, digno de ser uno de los discos más vendidos después del Bleach de Nirvana (como indica la disquera Sub Pop).